¿CUANTA FUERZA TIENE EL MAL?

 Un consejo es lo más fácil de dar a los demás y hacer en nuestras vidas lo que aconsejamos resulta ser lo más difícil. Desarrollamos habilidad y destreza para decirle al otro que hacer, como y cuando, pero nos volvemos perfectos especialistas en juzgar si no se hace como recetamos el consejo al pie de la letra.

Cumplir lo que decimos no es tarea fácil más aun cuando nuestro pensamiento o respuesta es reacción de un evento que ha impactado nuestro ser.  La forma en que reaccionamos dependerá de nuestra esencia.

Generalmente ante un acto de bondad reaccionamos con otro acto de bondad y frente a un acto de maldad reaccionamos con otro acto de maldad, debido a que el impulso responde a como hemos sido condicionados inconscientemente ante estos tipos de estímulos.  Existen las excepciones, también hemos visto que ante un acto de maldad se reacciona con bondad y ante un acto de bondad se reacciona con maldad. 

 Estos impulsos, más que justificarse por la naturaleza humana, son registros que almacenamos desde nuestra infancia y durante toda la vida, son reflejo de cómo hemos sido moldeados en nuestro ser, como el carácter se forjo y en qué forma se disciplinaron nuestras conductas.

 ¿Quién no ha visto a alguien ofenderse ante un saludo cordial y simplemente no responder o transformar su rostro en amargura?  ¿O la respuesta violenta ante un gesto de agradecimiento? 

¡Siempre podemos elegir como reaccionar y que tipo de cadena de eventos crear!

En mi ser consagro el poder absoluto de decidir, cuando soy consciente de quien soy y los valores que mueven mi existencia, el entorno no puede afectar mi esencia.

Poco importa si mi crianza fue conducida a reaccionar violentamente ante una agresión, cuando soy consciente de mi poder creativo y transformador de mis pensamientos y mis actos, puedo elegir hacer de un ataque un acto de valentía y valorar la paz.

 Dar fuerza a un acto que es desagradable es perpetuar en el tiempo y en el espacio su poder. ¡No es justo aceptarlo, pero si es necesario transformarlo!

La dificultad de reaccionar con impulso de bondad ante un acto de maldad yace de los sentimientos y pensamientos que hemos preconstruido ante hechos similares. Nos encargamos de adornar los actos ajenos de sentimientos y le damos valor, cuando debemos trasladar el valor a nuestro ser.

 Permite al otro ser como desea ser y que emprenda su propio camino de aprendizaje y crecimiento.

 Permítete ser conforme a los valores que te gustaría que los demás sean.

 Permítete actuar y reaccionar como te gustaría que los demás te traten.

En todo momento y en todo lugar la decisión de generar una cadena de eventos está en ti.

  ¡Somos responsables con nosotros mismos de lo que pensamos y hacemos!

Sandino Velázquez




Comentarios

Entradas populares de este blog

La falacia del árbol eterno / La fugacidad de lo ordinario

CULTIVOS MIXTOS - El milagro de la simbiosis

LA NECESIDAD NOS HACE CAMBIAR "LA PARADOJA DEL FRUTO DEL ARBOL SECO"