A CUENTA GOTAS...Permitiéndonos recibir la abundancia





¿Le ha pasado que por gozar del don de ser agradecido ha sobrepasado los límites y ha llegado a un estado negacionista de aceptar lo que la vida le ofrece como regalo para sumar a su felicidad? O quizá, ¿que no se está atreviendo a soñar en grande porque le parece demasiado para usted? Despiértese... Pues, un sentimiento de culpa se está disfrazando de humildad y está colocando un candado, cadenas y grilletes a la retribución que en abundancia el cielo está descendiendo para ti.

Es así, como creencias muy arraigadas a nuestro subconsciente nos pueden estar jugando en contra cuando a disfrutar de una vida en abundancia se refiere, frases como: "solo deseamos lo necesario para vivir", "hay que trabajar duro para ser feliz", "es mejor vivir en una pobreza digna", "para que quiero más sino me lo voy a llevar cuando muera", y así centenares de frases limitantes que esconden detrás de un presunto vivir en agradecimiento, un auténtico procastinamiento de la comodidad, la bonanza, el crecimiento y la fructificación del ser.

No debe confundirse el ser agradecido con el ser conformista y resignado. El agradecimiento y la procrastinación son dos hábitos muy distintos que se pueden confundir tan fácil como la sal y el azúcar, ambos también se diferencian probándolos.

Resulta poderosamente positivo saber valorar todo lo que en bondad es recibido y reconocer por cada detalle en cuanto me es favorable y de igual modo determinar aquello que es altamente nocivo y limitante en mi habitualidad para visualizar y accionar en procura de construir un estilo de vida en felicidad constante y prospera.

¿Cuál árbol ha de nacer para no crecer? Puede que un árbol solo anhele, mantenerse sin ver sus ramas expandirse de lado a lado, no profundizar sus raíces y jamás dar frutos de su ser. Si llegase a existir, sería el árbol de la tristeza, su raíz sería de escasez, sus ramas de frustración y sus semillas de dudas y temores. Un fruto en degeneración condenado a extinguirse.

Nuestra vida es por naturaleza abundante y no escapamos al medio al cual pertenecemos.

Abrimos nuestros sentidos y podemos percibir la abundancia del entorno. El sol siempre es radiante, jamás opaco o sombrío. Los ríos fluyen con fuerza constante, nunca se detienen. El aire circula sin detenerse ni agotarse. Todo lo que nos envuelve está en estado de abundancia. 

Si la ceguera emocional no le permite ver está realidad absoluta, no haga nada y siéntese a llorar, quizás llegue el día en que se pueda ahogar con sus propias lágrimas, aunque puede que tampoco pase y siga el calvario de seguir meditando sobre sus penas, sin mover un solo dedo para cambiar la realidad que los asfixia entre los millones de pensamientos tóxicos y destructivos que construyen su percepción de vida en constante calamidad.

El sembrador de quejas, siempre verá nubes negras para negarse a dar un paso para iniciar la siembra que desea y cultivar una vida en plenitud de felicidad, este sembrador es un procrastinador. En este, las nubes negras suelen ser más imaginarias que conflictos reales, los tonos grises son emociones negativas que tiñen de oscuridad cualquier evento. Nuestra actitud frente a las adversidades es la que define si el viento sopla a nuestro favor o en contra, porque el viento no dejará de soplar y las nubes siempre estarán.

Ahora bien, si desea recuperar su percepción emocional de forma plena, equilibrada y sana, regálese la oportunidad vital de renovar su ser, reencontrándose con su medio natural de grandeza, abundancia, comodidad, magnitud y majestuosidad que su entorno natural le brinda desde la creación y que lo acompañará en todo su ciclo de vida.

Es momento de hacer las paces con la divinidad, ajustar nuestra vista al horizonte y levantar nuestras expectativas con Fe de lograr metas más grandes, regalos más placenteros, disfrutar momentos más gratos, conocer personas más agradables, prosperar en sobre abundancia, reír, pero a carcajadas.

Sembrador, ¡atrévete a sembrar una vez más, da un paso de Fe y extiende tu mano esperando cosechar de cada semilla al ciento por uno. Super abundancia de frutos vendrán!

-Sandino Velázquez

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